No existen las "gallinas ponedoras", sino gallinas que tras mucho tiempo de selección genética han provocado un trastorno en su aparato reproductor.
Antiguamente,las gallinas salvajes tenían puestas de alrededor de una docena de huevos.Ahora producen  más de 300 huevos al año.
 
Todo ello ha hecho que las gallinas tengan muchísimos problemas de salud, que les reduce su calidad de vida, y también son menos productivas para quién les explota, que casualmente, es uno de los culpables de su estado.
Los más comunes son falta de calcio, impactaciones, prolapsos, celomitis, cáncer...
 
Como dato curioso, y a la vez desgarrador, tras estudios, se ha comprobado que una gallina de 2 a 4 años, ha ovulado las mismas veces que una mujer de 50.
Imaginaros el nivel de hormonas, desgaste y sufrimiento para ellas.
Por ésta similitud, suelen utilizarlas como sujetos de experimentación relacionados con el tema del cáncer.
 
(Huevo de una de las gallinas que vivía en el santuario)
 
Después de muchos intentos a nivel internacional en santuarios para salvar la vida de las gallinas rescatadas en situaciones críticas, hay pruebas suficientes para descartar todos los tratamientos hasta el momento para que dejen de poner huevos, como por ejemplo la esterilización.
 
Sólo los implantes hormonales están haciendo efecto, impidiendo que durante un tiempo, pongan huevos.
El implante se llama SUPRELORIN, que se administra de forma subcutánea, y tiene una duración de 3 meses, dependiendo del nivel de hormonas de la gallina y su estado de salud.
 
El coste de los implantes es de 100 a 120€ cada caja, que contiene 2 unidades.
Todas las gallinas rescatadas deberían de ser implantadas, pero por el elevado precio y número de ellas que suelen habitar en los santuarios, no suelen ponerse.
 
  
Cuando se demandan y consumen huevos, se financia la explotación, esclavitud y sufrimiento de miles de gallinas a las que les amputan el pico para que no se picoteen entre ellas y así evitar el canibalismo, por el estrés de estar encerradas en jaulas minúsculas, en las que no se pueden mover. También evitan así que se coman sus huevos, porque, lejos de lo que se ha creído toda la vida, las gallinas sí se comen sus propios huevos.

Al nacer, los pollitos machos son desechados triturándolos vivos por no tener utilidad en la industria, mientras que a las hembras explotan tras su selección genética para producir el mayor número de huevos en el menor tiempo posible, trastornado sus ciclos de luz, comida... A los 2 o 3 años son enviadas al matadero, porque su rendimiento ya no es el mismo, y el proceso vuelve a empezar 
Poner imágenes de ello, tras convivir con habitantes rescatadas, nos resulta muy duro y doloroso, y aunque está también nos duele, creemos que no puede transmitir mejor la esclavitud de las gallinas por sus huevos. 
 
(Imagen de Igualdad Animal)
 
No existen los huevos ecológicos, ni de gallinas felices. 
Todas pasan por el dolor, sufrimiento, explotación y muerte.

Por favor, no contribuyas a que nuestras compañeras mueran, no son objetos
Lo que para ti es un momento de placer en forma de comida, para ellas es una condena a morir.