Lizzy es la cachorra cara dulce, le encanta que la colmen de besos y abrazos, y te los devuelve y pide instintivamente. No conocemos cuál es su personalidad exactamente, al verse afectada por la leishmania. En el santuario se muestra tranquila, dormilona, le apasionan los largos paseos, rastrear un olor nuevo, avisar de cualquier ruido o persona que se acerca al santuario, o unas carreras jugando con su nueva familia interespecie.

Todavía se siente insegura en ciertas situaciones que no le son del todo familiares, pero poco a poco se va adaptando a la libertad que tanto necesitaba.

Es una perrita realmente única, y decidimos llamarla así en honor a Lizzy Lind af Hegeby, feminista y activista contra la vivisección, sacó a la luz El caso del perro marrón que describió en el libro Los mataderos de la ciencia y fundó la Sociedad de Defensa de Animales y Anti-Vicisección en Londres