Es un pavito encontrado en un estado de abandono y maltrato que nadie merece.
No podía levantarse, y tiene heridas por todo el cuerpo de arrastrarse e intentar incorporarse. Su destino era morir, siendo consciente de ello, sin comida ni agua, y sin poder escapar.

Le hemos puesto este nombre, por su valentía y coraje para seguir luchando, sin darse por vencido, por sus ganas de vivir.

Ahora somos nosotras las que estamos haciendo lo imposible porque este pequeño vuelva a caminar con masajes, colocándolo en un columpio, fabricando una sillita de ruedas... curarle, mimarle, y enseñarle que no todas las humanas somos tan miserables con los animales

El veterinario especialista en aves que visitamos quería sacrificarlo directamente, sin hacerle ningún tipo de prueba, basándose en el aspecto de sus patitas, que obviamente no es bueno, pero no por ello mortal.

Nos hemos puesto en manos de personas comprometidas y sensibilizadas, que se preocupan por él y van a luchar a nuestro lado porque Wilbur tenga la oportunidad que se merece