Nico era un cordero de entre 6 y 8 meses que fue abandonado en las inmediaciones del cementerio de Albacete. Un activista lo encontró en los alrededores al cementerio de Albacete, posiblemente se escapara de las manos de su explotador que daría fin a su vida en la cruel "fiesta del cordero". Lloraba buscando desesperado algo de comer, a su familia o que alguien le ayudara. 

Le encantaba jugar con los perris que viven con nosotras, socializándose con distintas especies animales, lo que ayudó bastante a la hora de la llegada de nuevos rescates.

Desde el primer día se convirtió en el niño de nuestros ojos, por ser la primera oveja que rescatábamos, coincidiendo con la imagen del logo. Es una oveja muy sociable y cariñosa, el líder del rebaño al que todas siguen y en quien confían.