Íbamos de camino al mercado, y de repente oímos pasando por una carretera el llanto de un bebé. Vimos que había una corderita y otra oveja, pero adulta, que no se movía, y tampoco llamaba a la peque. Nos dimos cuenta que la oveja paralizada, era una mamá que acababa de parir dos pequeños
Gracias a la corderita Julia, rescatamos 4 vidas, y por su llanto, su destino cambió por completo

De los dos bebés de Marina, Víctor, que era el más débil, no sobrevivió.

Jose lucha cada día por salir adelante en las 72 horas siguientes al parto, que son las más importantes, y en las que debe tomar el calostro de la madre.

Marina puede descansar por fin, no volverá a ser explotada por su cuerpo, y cuidará y protegerá a su hijito Jose, que tendrá una infancia llena de estímulos, rodeado de más bebés, que le enseñarán a jugar y hacer travesuras ;)

 

Marina y su pequeño Víctor

Jose