Íbamos de camino al mercado, cuando escuchamos el llanto de un bebé. Paramos rápidamente al ver una corderita en medio de un descampado, llamando a su mamá, y salimos corriendo en su ayuda.

Estaba tan asustada que corrió campo abierto, costándonos muchísimo cogerla. Cuando ya estaba a salvo, nos dimos cuenta que había una madre que acababa de dar a luz a dos corderitos, y permanecía inmóvil.

Gracias a Julia, rescatamos 4 vidas, y por su llanto, su destino cambió por cumpleto.

Ahora crece junto a la manada perruni, hasta que pueda estar con el resto de bebés del santuario, y más adelante conocerá a su nueva familia multiespecie