Son una mamá y su bebé que llegaron al santuario en muy malas condiciones

A últimos de marzo nos dieron el aviso de una oveja abandonada en Almería, que estaba muy débil, con heridas y artrosis. En ese momento no podíamos acogerla por falta de espacio, y la llevaron a una huerta.

Allí dio a luz a las dos semanas, y tras tanto tiempo siendo explotada y robado sus bebés, no sabía cómo tratar a Peter, de modo que lo rechazaba, y no le dejaba mamar. Por ello, los separaron, además de no comprarles comida, no tenían nunca agua… Y una vecina se encargó de cuidarles, hasta que avisó a quienes se la encontraron

Cuando Eli llegó al santuario, estaba muy agitada, tenía fiebre debido a la infección de las heridas en sus patas, y rápidamente le administramos un tratamiento. Peter por suerte se encontraba bien, aunque no tomaba leche de su madre, y teníamos que alimentarlo con biberón.

Con mucha paciencia, esfuerzo y cariño, logramos en menos de una semana que Eli aceptase a su pequeño, y pudiera tomar leche, dormir junto a ella…

Creíamos que sería imposible que establecieran una relación madre e hijo, pero Eli confió en nosotras, y poco a poco cambió su percepción hacia Peter