Sora, que significa cielo, es el nombre del pollito rescatado por un chico que trabaja arreglando máquinas en el matadero
Por ser prematura y con una pequeña lesión en el ala, iban a tirarla a la basura, para desentenderse de ella, como tantos otros pollitos, a los que no son rentables mantener para la cadena de consumo humana

Por suerte, Irene y su amiga Rocío buscaron la forma de cuidarla hasta poder traerla al santuario

La pequeña pertenece a la raza broiler, genéticamente modificada para sacar el máximo beneficio económico a través de su carne, en el menor tiempo posible. Estos animales son esclavos de su propia genética, sus patitas soportan un cuerpo cuyo peso es demasiado elevado, y no para de aumentar por su apetito voraz. 

A los 41 días de vida, cuando todavía son pollitos, cuando a penas se han formado, su cuerpo ya ha alcanzado el peso de adulto, y son enviados al matadero para consumo.

Sora no  tendrá ese final, vivirá feliz, serárespetada y querida, creciendo rodeada de su gran familia multiespecie Espíritu Libre

Gracias a quienes habéis luchado por ella, por salvarla