Es una cabra de 10 años que vivía en un patio sola, nunca había convivido con más animales de su especie.
Nos pidieron ayuda para salvarla, pues tenían sospechas de que habían intentado abusar sexualmente de ella, la habían agredido para sujetarla, y no podían seguir teniéndola por su seguridad.

Tiene las patitas muy dañadas, debido al tipo de suelo en el que ha vivido, que era de cemento, y las pezuñas sobrecrecidas, lo que le impide andar correctamente, sintiendo mucho dolor.

A veces mira el cielo asombrada, pues donde la tenían no lo veía, y desconfía de nosotras, por todo el daño que le han hecho.

Para ella todo es nuevo, y aunque tiembla cuando ve al resto de habitantes, estamos seguras que será una más del rebaño dentro de muy poco